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viernes, 28 de octubre de 2016

¿Qué es un Bed and Breakfast (B&B)? Nuestra experiencia

Los campamentos base de toda la experiencia francesa y belga los asentamos en B&B. Ya os he hablado de todos en los que estuvimos en cada una de las jornadas (en este post los veremos de nuevo) pero, ¿qué es exactamente un B&B?


Foto: unplash.com

B&B es el acrónimo de la expresión inglesa de Bed & Breakfast, que en castellano quiere decir Cama y Desayuno. Y son exactamente eso: alojamientos en los que te ofrecen cama y desayuno. La peculiaridad es que estos B&B suelen ser casas inmensas en las que viven los propietarios y de las que destinan una parte a alojar huéspedes.

En sus inicios era algo parecido, aunque más informal, a lo que es ahora Airbnb: alguien que tenía disponible alguna habitación en su casa la alquilaba a gente que estaba de paso. He leído incluso que se compartía el baño con los anfitriones, aunque hoy en día quedan pocos sitios así; ya no es muy común compartir inodoro o ducha con la gente que te alquila la habitación.

La tradición también decía que, como se trataba de habitaciones de más, eran sitios baratos y muy modestos. Y, aunque seguro que los habrá, en los B&B que la media langosta y yo nos alojamos en Francia y Bélgica, son lugares espectacularmente bonitos, acogedores, con todas las comodidades pero no más baratos que un hotel convencional.

Entonces, ¿cuáles son las ventajas de alojarse en un B&B si no son más baratos? Las ventajas principalmente son: la atención, la familiaridad, la ubicación y la exclusividad. Me explico:

  • Atención porque en los B&B no hay muchas habitaciones y los anfitriones te tratan con mucho mimo. Es común que te reciban a la llegada, que te pregunten por los planes del día,… 
  • Es familiar porque cada mañana te preparan el desayuno a tu gusto y lo tomas alrededor de una mesa grande con el resto de huéspedes
  • La ubicación es perfecta, al menos para nosotros cuando viajamos con el coche, porque no suelen estar en el centro de las ciudades sino en áreas residenciales o pueblos poco masificados y se aparca genial. Tampoco hemos encontrado problemas de desplazamiento porque siempre había transporte público muy cerca. 
  • Y es exclusivo porque las habitaciones no suelen ser clones las unas de las otras. Tienen su propia personalidad como por ejemplo colores o mobiliario diferente. 
Os puedo decir que en los tres B&B en los que nos hospedamos durante nuestro viaje por Francia y Bélgica la experiencia fue una pasada aunque también os remarco que el precio no era lo que se dice barato.

También existen algunas desventajas, no nos vamos a engañar. Entre ellas están que en la mayor parte de los B&B, al ser en un principio casas particulares, no hay ascensores y te toca subir la maleta a pata por la escalera. También suele haber restricciones de horario en cuanto a la llegada, por ejemplo, o pueden estar situados lejos de las zonas de mayor interés turístico.


B&B en nuestra aventura por Francia y Bélgica


Los tres B&B en los que nos alojamos en Francia y Bélgica fueron, por orden de llegada el Bordeaux Cosy B&B (Burdeos), Le Petit Matin (Bayeux) y Antares (Brujas). Los tres eran sitios estupendos pero hubo algunas cosas que me gustaron más en uno que en otros y viceversa.

Bordeaux Cosy B&B (Burdeos, Francia)


Ventajas: El Bordeaux Cosy B&B tenía una habitación fantástica, amplia y muy acogedora y una terraza preciosa con vistas al jardín de la casa y a la piscina. Además, tuvimos aparcamiento privado incluido en el precio de la habitación y esto, siempre que vas con el coche, es una súperventaja. Otro punto a su favor es que, en todo momento, el anfitrión de la casa me mantuvo informada de todo a través de correo electrónico.

Vistas al jardín y la piscina desde la habitación
Inconvenientes: Estaba algo retirado de la parte más turística de Burdeos, aunque cerca había una parada de tranvía. El desayuno estuvo bien pero no logré conectar 100% con el anfitrión ni con el resto de huéspedes. He de decir que estuvimos alojados solo una noche pero es que no comprendía muy bien su inglés y nos perdimos bastante.

Le Petit Matin (Bayeux, Normandía, Francia)


Ventajas: Desde luego, Le Petit Matin fue el B&B más encantador y bonito en el que estuvimos. Creo que no puedes encontrar nada parecido yendo a sitios muy visitados y grandes ciudades. El encanto precisamente era que la construcción de la propia casa es espectacular. Eso, sumado al encanto del pueblo, Bayeux, a la decoración y al exquisito trato del anfitrión, da como resultado una estancia de ensueño, como que no te lo crees. Además, en el desayuno el anfitrión fue súper amable, nos sirvió cosas muy ricas y recientes y estuvimos hablando con él un buen rato en un inglés que ya entendía perfectamente.

Decoración de la habitación doble superior Rose Bombom

Inconvenientes: No le puedo poner peros. Lo he estado pensando pero es que, quitando el tema escaleras y maletas, fue una elección perfecta.

Vistas desde la habitación al jardín

Antares (Brujas, Bélgica)


Ventajas: Qué puedo deciros del B&B Antares. Si ya habéis leído la crónica del viaje, sabréis que al llegar a Brujas nos quedamos sin batería en el coche. Ann, la anfitriona nos ayudó en todo momento, nos hizo de traductora, nos llevó en su coche hasta el taller y hasta estuvo con nosotros hasta que se aseguró de que nos arreglaban el coche. Siempre con una sonrisa, con generosidad y predisposición. Los bonitos gestos que Ann y Bart tuvieron con nosotros nos dieron una tranquilidad enorme y confianza en la buena gente. Además, los tres días de desayuno en este B&B los compartimos con dos parejas, una americana y otra canadiense, y no lo pudimos pasar mejor enredándonos entre conversaciones, anécdotas y experiencias. Recuerdo lo estupendamente bien que me sentí.

Inconvenientes: Para mí no fue una desventaja en sí misma ya que lo busqué así pero Antares está en una zona residencial de Brujas a una media hora andando o 10 minutos en bus del centro.

B&B (Niort, Francia)

El B&B Hôtel Niort Marais Poitevin, el alojamiento de Niort, no es exactamente un B&B al uso. Es más bien un hotel pero de la cadena B&B. Lo denominan así porque, en realidad, están situados en sitios de paso y también dan cama y desayuno pero es una cadena hotelera. De todas maneras, es un sitio limpio y se desayuna en condiciones, así que si tienes alguna vez uno al lado, no es mala opción.

jueves, 4 de agosto de 2016

Viajar a Bélgica en coche. Etapa 1: Madrid-Burdeos

Lo que vais a leer a continuación no es un listado de monumentos ni nada por el estilo; esos contenidos se encuentran fácilmente en Internet. Lo que sí podéis encontrar en este relato es el viaje enmarcado en la vida misma, además de cuestiones útiles y respuestas prácticas a cuestiones que se plantean en el camino. Si tienes alguna pregunta más, no dudes en escribirme a patricia@estoslocosbajitos.com.

La primera etapa de nuestro viaje en coche hasta Bélgica nos permitió descansar en Burdeos, la capital de Aquitania, del vino y una de las sedes de la Eurocopa 2016. De Madrid a Burdeos hay unos 700 kilómetros. Salimos con una temperatura de verano madrileño y, ya en la primera parada, cerca del aeropuerto de Foronda, en Vitoria, respiramos un poquito.

En carretera


Repostamos antes de salir de España, en Irún, en una gasolinera en la que había muchos camiones (según mi media langosta eso es buen síntoma) y echamos el diésel a 1,07 euros. Lo cierto es que había leído que en Francia los combustibles están más caros pero la verdad es que, si sabes moverte, no es así. En las autopistas de peaje el precio es un total abuso (entre 20 y 30 céntimos más por litro) pero cuando circulas por carreteras convencionales, incluso puedes respotar más barato (entre 1,09 y 1,05 euros el litro).

Eso sí, si echas gasolina en una estación automática, debes saber que además del importe que te cobran, te retienen una fianza por el máximo del valor que puedes repostar (entre 120 y 129 euros). No te vayas a asustar como hice yo y, acto seguido, bloqueé la tarjeta pensando que me habían robado. Este importe es solamente una retención y al cabo de unos días vuelve a estar disponible.

Una vez pasamos la frontera tras haber repostado, entramos en las famosas carreteras de peaje de Francia. En los primeros kilómetros de recorrido tuvimos que parar unas tres veces para pagar, aunque fueron importes pequeños. Por estas carreteras en Francia se puede circular a 130 kilómetros por hora (110 con lluvia) aunque encontramos obras en la carretera y el límite de velocidad fue menor durante un largo trozo del trayecto. Los radares suelen estar señalizados antes con placas (pero digo suelen, por si acaso). Hay que ser muy prudente con la velocidad porque las carreteras son realmente buenas y en algunos tramos, sobre todo yendo para Normandía, casi no encontramos coches, pero no hay que exceder el límite si no queremos pagar buenas multas.

En carretera encontramos durante todo el viaje muchísimos camiones de toda Europa (Dinamarca, Polonia, Bélgica, Holanda, Alemania,…) y muchas autocaravanas y roulots, aquí también vimos a muchos británicos. Mola ver cómo la gente coge la carretera y se va a ver mundo. Eso sí, precaución en la carretera con las roulots. A la vuelta vimos una que había volcado en una autopista (sin mayores daños que algunos materiales) porque se desestabilizan mucho con el viento.

Ocho horas más tarde desde nuestra salida de Madrid y unos cuantos peajes después, llegamos al área de circunvalación de Burdeos, famosa por sus retenciones. Encontramos un poco de atasco a la entrada pero la cosa no nos llevó más de media hora. Aunque nos daba un poquito de miedo el tema de darnos un golpecito con el coche por eso de no entender lo que te dicen (aunque encontramos franceses que hablan inglés, nos fue más difícil que en otros sitios, la verdad, luego os contaré que los belgas son políglotas), no tuvimos ningún percance.


Llegada a Burdeos


Una vez dentro de la ciudad, el GPS nos llevó sin ningún problema hasta el alojamiento que cogimos. Por favor, si hacéis un viaje por carretera, el GPS es lo mejor del mundo. Ya os podéis olvidar de parar para preguntar por una calle. Para mí, es uno de los descubrimientos del año: el GPS Tom Tom que nos prestaron unos amigos y que, por supuesto, para el próximo viaje, compraremos nosotros.

El sitio que cogimos para hospedarnos fue un bed and breakfast. En realidad los cuatro sitios que elegimos para alojarnos fueron B&B (todos a través de Booking) y la experiencia no pudo ser mejor. El B&B de Burdeos se llama Bordeaux Cosy B&B. Al hacer las reservas, me aseguré de que todos los lugares que reservé tenían aparcamiento de uno u otro modo. En el Bordeaux Cosy B&B tuvimos un parking privado y lo cierto es que da mucha tranquilidad. Días antes, a través de e-mail, el propietario me indicó el número de plaza que me correspondía y cómo acceder al garaje. También me dio instrucciones del día de llegada y la verdad es que quedé encantada.

Al llegar al B&B, aparcamos y entramos directamente con nuestro equipaje, donde nos atendió muy amablemente la hija del dueño. Los franceses (seguro que como nosotros lo que pasa es que no nos damos cuenta) tienen un acento bastante marcado al hablar inglés y la verdad es que me perdía constantemente. A esto se suma que llevaba tiempo sin practicar en condiciones mi inglés, pero esta situación mejoró bastante según fueron pasando los días de viaje.

El Bordeaux Cosy B&B tiene un recibidor bastante chulo y casi lo primero que ves al entrar es el jardincito con la piscina, que se podía utilizar e incluso nos dejaban toallas. Además, tenían un mini-bar del que pudimos coger de manera gratuita (nos dijeron que se podía usar con moderación) un par de refrescos. Nos dejaron un plano de la ciudad indicándonos modos de transporte para llegar a la parte bonita de Burdeos y algunas de las zonas de mayor interés turístico. Es de reseñar que nosotros pedimos una habitación normal y que, como tenían una superior libre, nos subieron de categoría sin ningún cargo adicional.

Compartimos estancia con el gato de los dueños. Parece ser que es normal encontrar sus mascotas en los B&B. A nosotros no nos molesta para nada. Es más, nos agrada siempre que sean gatos o perritos pequeños. Una de las peculiaridades de los B&B con respecto a los hoteles es que es todo bastante familiar. De hecho, las casas suelen ser el lugar donde residen habitualmente los dueños y destinan unas pocas habitaciones para huéspedes.

Una vez dejamos el equipaje y nos aseamos un poquito, nos echamos a la calle para conocer una de las sedes de la Eurocopa de este año. Además, justamente ese lunes (27 de junio) se enfrentaban las selecciones española e italiana aunque en Saint Denis, en París. Por lo que pudimos observar al pasar por un bar, justo cuando Italia marcó su primer gol, nos quedó clarinete que los franceses apoyaban a los italianos porque saltaron de alegría como no os podéis imaginar, jeje.

En el mapa podéis ver la primera parte del recorrido que hicimos y, en este enlace, la segunda.



Pateando las calles


La primera impresión que nos llevamos de Burdeos al salir del B&B es que la ciudad estaba tremendamente sucia. El paseo hasta la zona más turística, por la Course de l’Argonne hasta la Plaza de la Victoria, era un reguero de bolsas de basura. Dedujimos que era a esa hora cuando se sacaba la basura a la calle para que los servicios de limpieza la pudiesen recoger pero la verdad es que al día siguiente por la mañana también encontramos mucha basura. Igual el tema de la Eurocopa influyó bastante.

Pateando las calles de Burdeos, con mucha presencia de los gendarmes

Al llegar a la Plaza de la Victoria empezamos a ver más turistas y, a pie, visitamos durante la tarde los puntos estratégicos que había marcado previamente en el mapa: la Basílica de St. Michael, el Puente de Piedra, la Plaza de la bolsa y el espejo de agua, el Gran Teatro, la Catedral de Saint Andre y las puertas de la antigua fortificación (la que más me gustó fue la Grosse Cloche).

Bienvenido a Burdeos, sede de la Eurocopa 2016. Foto desde el espejo del agua

Lo que más me gusta de visitar una ciudad nueva no es solo ir de monumentos, que también, sino sentir el pálpito de las calles y patear, patear y patear. El paseo, la curiosidad, encontrar algo diferente o muy igual a lo que estamos acostumbrados… Sin duda, la parte más bonita de la excursión fue la ribera del río Garoña ya que, al aire medieval de la ciudad se contrapone en esta zona la modernidad y la actividad al lado del río; grupos de jóvenes bailando al ritmo de la música, patinadores, corredores, ciclistas,…

Gente bailando, patinando, corriendo, en bici... La ribera del río Garoña está llena de actividad
Me llevé una sorpresa también cerca del Puente de Piedra. Como lectora que soy, disfruté mucho encontrándome esta pequeña librería de intercambio de libros que le da ese toque bohemio a la ciudad.

Librería callejera
También me llevé de Burdeos la mejor foto del viaje. Es del barrio árabe de Burdeos, unas calles llenas de fruterías y tiendas de ultramarinos con olor a especias que iban a parar hasta St. Michael. La cosa en Burdeos, va de puertas ;)

El mundo está lleno de #amor #love #amour
Una vez recorrida toda la zona turística, pusimos rumbo de nuevo al B&B aunque quisimos hacer una parada para cenar. Barajamos varias opciones en la zona de la Plaza de la Victoria. Vimos en muchas mesas gente disfrutando de los partidos de la Eurocopa comiendo tablas de jamón, quesos, patés,… La zona es un poco cara y como no comprendíamos bien el idioma acabamos en un sitio de pizzas que no nos gustó mucho. Pagada la inexperiencia, el resto de días la verdad es que comimos bastante bien.


A descansar


Terminada la cena, volvimos al B&B. Si le tengo que poner una pega a este alojamiento es que está lejos de la zona turística y que el paseo a pie no es muy bonito, aunque siempre está la opción del tranvía. Tardamos alrededor de media hora andando y lo cierto es que a eso de las 9 y media o diez continuaba siendo de día pero las calles se fueron quedando desérticas (algo bastante común en Europa, por cierto).

Llegamos al B&B, hablamos con las familias y repasamos las noticias. La habitación era amplia y la cama bastante cómoda. Lo mejor de todo era la terraza con vista al jardín y a la piscina. Salí y entré varias veces sin motivo alguno (también probé sin razón el funcionamiento de la persiana eléctrica, jeje) solo porque el sitio me pareció precioso. Y con el cansancio acumulado del día se nos cerraron las persianas, y así terminó la primera etapa de nuestro viaje por carretera hasta Bélgica, sin saber que, al día siguiente, lo que nos esperaba era la parte que más nos enamoraría de este viaje.

¿Te ha gustado nuestra experiencia de viaje? No te pierdas el reto de nuestra aventura.

Booking.com

miércoles, 3 de agosto de 2016

Viajar a Bélgica en coche: ¿Y por qué no?

No sé si os pasa pero a mí me gusta improvisar y, cuando se trata de viajes, la cosa no es diferente. A principios del mes de mayo estaba hablando con una compañera de la final de la Champions (que como sabéis se jugó en Milán) y fue entonces cuando ella me dijo que en junio iba a recorrer Italia en coche aprovechando que su hija se encontraba allí de Erasmus.

Yo llevaba mucho tiempo queriendo ir a Londres y parecía claro que en breve iba a reservar los billetes y que ese iba a ser mi plan de verano. Pero, hablando con mi media langosta sobre el viaje de mi compañera, se nos encendió una bombillita. ¿Y por qué no hacemos algo diferente este año, cogemos el coche y vamos a Brujas, que es un destino que tienes ganas de conocer?

Mi primera reacción: What?
Pues porque Bélgica está a tropecientos kilómetros y se tarda mucho en llegar; porque a mí no me gusta conducir y no cogería el volante en todo el camino; porque es más caro ir en coche que en avión; porque según está la situación de revuelta; porque mi abuela va a pensar que estoy loca de remate; porque mi vecino de enfrente,... porque porque porque. Excusas.


Google dice que hay 1.544 kilómetros


Después de todas las pegas iniciales típicas de un buen viajero inexperto, empecé a buscar información a través de Internet. Google: "Viajar a Bélgica en coche". 109.000 resultados. 1.544 kilómetros, 14 horas y 18 minutos. Cientos de experiencias de gente que ha ido y vuelto en coche a Bélgica desde cualquier punto de España. Vale, se puede, la gente lo hace y no muere en el intento.

Nosotros habíamos hecho otro road trip hacía unos años a Portugal y otros tantos por España pero, desde luego, por número de kilómetros, la aventura belga era la de mayor enjundia. Lo que tuvimos claro desde el principio es que no íbamos a conducir durante 14 horas seguidas para llegar a Bélgica sin más, sino que haríamos las suficientes paradas como para tomarnos el viaje con calma y disfrutar de él.

Mi segunda reacción: ¡nos vamos a Bélgica!


Definiendo el itinerario


A pesar de que quedaba menos de un mes y medio para la fecha de viaje elegida (27 de junio), os puedo asegurar que tuve tiempo de sobra para organizar todo. Lo primero, fueron las paradas que íbamos a hacer. Y el itinerario quedó tal que así:


La primera etapa que haríamos sería Madrid-Burdeos, unos 700 kilómetros de coche en el primer día por estar más frescos que una lechuga, con sus correspondientes paradas. Esta primera parada la tenía más que clara cuando empecé a mirar el mapa. Burdeos: la capital de Aquitania.

La segunda etapa fue sugerencia de la media langosta. ¿Y vamos a ir a ver la playa del Desembarco? Pues claro, paradita en Normandía. Aquí tenía previsto un hotel en la misma playa de Omaha pero, al final, me decidí por un pequeño pueblo con mucha historia de la II Guerra Mundial: Bayeux. Todo un acierto.

La tercera etapa ya nos llevaba a Bélgica, concretamente a Brujas, que fue nuestro campamento base. De ahí, iríamos a Bruselas.

En un principio, la vuelta pensábamos hacerla por Nantes pero cambiamos el itinerario sobre la marcha, y me alegro porque cerca de Niort, donde hicimos noche, encontramos uno de los pueblos franceses más bonitos: Coulon.

Última parada antes de volver a Madrid: Zarautz, ese pueblo costero del País Vasco que Arguiñano ha puesto tan de moda y del que me llevé fotos de postal.

En total: cerca de 3.400 kilómetros de experiencia para nuestros cuerpos. Y, sin duda, uno de los mejores viajes que he hecho nunca.

¿Cómo, que todavía no te has convencido? No te preocupes. Sigue leyendo nuestra experiencia de viaje en los siguientes posts y, cuando llegues al final, me cuentas.